Con la importancia que tiene la dieta en nuestra salud resulta impactante la cantidad de bulos que circulan y el desconocimiento que tenemos respecto a aspectos nutricionales fundamentales. Seguro que tú has escuchado muchos de estos mitos, de hecho, seguro que has dado por hechos algunos de ellos. Hoy desmontaremos uno de los mitos más extendidos respecto a la comida y perder peso, ese que dice que la fruta por la noche engorda y que jamás la debemos comer pasada la tarde.

En este artículo de Welthy te explicaremos todo lo que necesitas saber sobre la fruta que comes, y de paso, en tu próxima cena podrás ilustrar al resto de comensales con tus conocimientos sobre la fruta. ¡Vamos allá!

¿Cenar fruta engorda?

Antes que nada, hay que aclarar que lo que nos engorda o adelgaza tiene que ver con todo lo que hacemos a lo largo del día. Es decir, de nuestra actividad física y nuestra alimentación. Si no comemos bien durante el día y no nos movemos, comer fruta por la noche no nos adelgazará. Por sí mismo, no hay nada que engorde, sino que todo tiene que ver con su contexto nutricional y deportivo. Vayamos al grano, la respuesta a la pregunta de si la fruta por la noche engorda es rápida: no. De hecho, algo de fruta junto con un yogur desnatado puede ser una cena perfecta si lo que quieres es perder o mantener el peso.

Algo que sí que debes tener en cuenta es que cenar únicamente fruta por la noche puede hacer que al cabo de pocas horas te sientas con mucha hambre, lo que te puede hacer comer alimentos menos saludables. (Si te pasa a menudo, en el siguiente artículo te explicamos cómo distinguir el hambre emocional del real). Así pues, el único pero que se le puede poner a comer fruta por la noche es que si no nos saciamos lo suficiente nos podemos despertar con mucho apetito.  Otro caso distinto es el de la gente que es intolerante a la fructosa, en esos casos, la fruta por la noche puede sentar aún peor que durante el día y, consecuentemente, puede acarrear problemas para dormir. En este caso debes ser consciente de ello y tener claro cuáles son las frutas que te sientan mejor y peor.

Si la fruta tiene azúcar debe engordar

El hecho de que muchas frutas tengan un nivel relativamente elevado de azúcares es algo que hace sospechar a mucha gente sobre su influencia a la hora de perder peso. La realidad es que sí, la fruta tiene azúcar, pero este azúcar no es el mismo que podemos encontrar en los postres, ultraprocesados o azúcar de mesa. Los azúcares de la fruta –como la fructosa- no solo son naturales, sino que vienen acompañados de otros muchos nutrientes. Hay un hecho incontrovertible que seguramente os ayudará a salir de dudas: a diferencia de otros azúcares la fruta no provoca diabetes, es más, la previene y puede formar parte de su control.

Pero no siempre la fruta es tan buena y sus azúcares tan fácilmente absorbibles. Cuando la fruta se exprime sus azúcares entran en el cuerpo libres. No van acompañados de la fibra y otros nutrientes, por lo que entran muy rápido en el sistema digestivo. Esta ingesta rápida hace que nuestro cuerpo genere más insulina lo que en un futuro sí que nos puede acarrear problemas. Así pues, la mejor forma de comer la fruta es siempre masticada y dejar a un lado y para siempre los zumos industriales, ya que aún llevan más azúcares añadidos.

De dónde viene el mito que la fruta por la noche engorda

Pero si no es verdad, ¿De dónde sale el mito de que tomar fruta por la noche o después de comer engorda? Para encontrar la respuesta, debemos ir hasta la España de los años 70. En aquella época, entro con fuerza en el mercado español una empresa americana de dietas para perder peso que se llamaba Peso Ideal.

Esta empresa, que practicaba una especie de telemárketing por teléfono, pedía ciertos datos de la persona interesada y le daba consejos nutricionales para conseguir su peso ideal. El caso es que fue esta empresa, a través del trabajo de nutricionistas americanos, quién recomendó algo que en la España de los años 70 era muy novedoso. Comer una o dos piezas de fruta antes de cada comida para saciar el hambre y así evitar comer más de otros alimentos menos saludables. El caso es que esta era una recomendación preventiva, pero el bulo y el boca-oreja empezó a funcionar. Mucha gente interpretó que, si antes de comer la fruta era buena, después de comer debía ser necesariamente mala. El resto ya es historia, ¿A quién no le han dicho alguna vez que comer fruta por la noche o incluso de postre es lo peor que se puede hacer?

Lista de frutas menos calóricas

Si después de todo lo que te hemos explicado aún tienes dudas sobre el efecto de la fruta en tu peso, a continuación, te dejamos con la lista de las frutas con menos calorías, para que veas su mínimo impacto en tu peso:

· Fresa: 32 kcal cada 100 g

· Sandía: 30 kcal cada 100 g

· Melón: 34 kcal cada 100 g

· Melocotón: 39 kcal cada 100 g

· Papaya: 43 kcal cada 100 g

· Nectarina: 44 kcal cada 100 g

· Ciruela: 46 kcal cada 100 g

· Naranja: 47 kcal cada 100 g

· Níspero: 47 kcal cada 100 g

· Manzana: 48 kcal cada 100 g

· Albaricoque: 48 kcal cada 100 g

· Piña: 50 kcal cada 100 g

· Cereza: 50 kcal cada 100 g

· Frambuesa: 52 kcal cada 100 g

· Arándano: 57 kcal cada 100 g

· Pera: 57 kcal cada 100 g

Otros beneficios de la fruta

Las frutas aportan innumerables beneficios a nuestro cuerpo. Esto las convierte en uno de los pilares imprescindibles de nuestra dieta. A continuación, te explicamos algunos de los beneficios de la fruta:

· Comer fruta de forma diaria ayuda a prevenir distintos tipos de enfermedades como la obesidad, los problemas cardiovasculares o la diabetes.

· Los antioxidantes de la fruta ralentizan el envejecimiento celular, lo que se muestra, por ejemplo, en una piel más sana y joven.

· Su alto contenido en potasio y su bajo contenido en sodio las convierte en un perfecto diurético que nos ayuda a prevenir la retención de líquidos.

· El gran aporte en fibra se traduce en una mejora del tránsito intestinal.

· Frutas como la piña o la papaya tienen un alto contenido en bromelina o papaína, que ayudan a mejorar la digestión de las proteínas. Tomarlas después de las comidas puede favorecer nuestras digestiones.