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Beneficios del ejercicio físico en el sistema inmunológico

Beneficios del ejercicio físico en el sistema inmunológico

04/05/2022 Última modificación: 16/02/2023

¿Sabes que existen numerosos beneficios del ejercicio físico en el sistema inmunológico? El sistema inmunológico tiene la función primordial de proteger al organismo de patógenos y eliminar las células que han sido alteradas de alguna forma. En el caso de los virus, los parásitos y algunas bacterias se pueden duplicar de forma intracelular, mientras que los hongos, parásitos y bacterias lo hacen a nivel extracelular. Pero… ¿Cómo influye el ejercicio en el sistema inmunológico? Realizar cualquier actividad física influye a la hora de mantener el buen funcionamiento de órganos y funciones. Desde la Welthy Magazine vamos a analizar los beneficios que conlleva en este sentido.

¿Por qué no debes dejar de hacer ejercicio?

¿Por qué no debes dejar de hacer ejercicio?

A la hora de combatir enfermedades es clave contar con un buen sistema inmunitario. De ese modo, contaremos con la mejor defensa a la hora de enfrentarnos a posibles virus o bacterias, dando lugar a una salud fuerte y una mejora en nuestra calidad de vida. Ahora bien, para obtener un sistema inmune fuerte es preciso cuidarse a través de una alimentación sana y la práctica de ejercicio.

No debemos considerar la actividad física como un método de entretenimiento o diversión, sino como algo más, pues conlleva multitud de beneficios en pro de nuestro bienestar. Una de estas ventajas consiste en reforzar nuestras defensas y el sistema inmune. De hecho, numerosos estudios han determinado que el ejercicio puede reducir significativamente el riesgo de mortalidad en comparación con las personas que permanecen sentadas durante mucho tiempo.

Hoy día parece inevitable que la mayoría de nosotros tengamos que permanecer sentados en una oficina durante nuestra jornada de trabajo, pero esto no significa que no podamos utilizar nuestro tiempo libre para hacer cualquier actividad física que nos guste. 

Cuando entrenamos regularmente, nos sentimos mucho más fuertes y podemos apreciar una mejoría notable en nuestra salud física. Por el contrario, en el caso de las personas sedentarias sucede justo lo contrario, es decir, aumentarán las probabilidades para contraer enfermedades, algunas de ellas mortales.

Nuestro sistema inmunológico está preparado para defender al cuerpo ante los ataques de virus y bacterias, pero para ello debemos fortalecerlo. Entrenar no solo te ayudará a hacerlo, sino que te hará sentirte menos cansado y fatigado. Además, resulta clave a la hora de prevenir ciertas enfermedades crónicas, como es el caso de las enfermedades cardiovasculares y la diabetes.

El ejercicio físico está considerado como una de las mejores herramientas para prevenir las enfermedades cardiovasculares y parece ser un buen aliado a la hora de reducir la hipertensión. En cuanto a la diabetes, el cáncer y la obesidad, al realizar nuestra actividad física estaremos aumentando también el nivel de prevención para acceder a un estilo de vida saludable. 

A la hora de reforzar tu sistema inmune, no olvides cumplir con tu rutina de ejercicio diaria. De ese modo no solo mejorarás tu figura, sino también tu condición física y tu sistema inmune.

¿Cómo puede beneficiar el ejercicio al sistema inmune?

¿Cómo puede beneficiar el ejercicio al sistema inmune?

Pero entremos ya de lleno en los beneficios del ejercicio físico en el sistema inmunológico. Y es que el deporte  conlleva un efecto beneficioso en la salud y , por tanto, en el sistema inmunológico de aquellas personas que lo practican regularmente. La razón es muy sencilla: el deporte activa el metabolismo de las grasas, conlleva una acción antioxidante efectiva y reduce el estrés, algo que perjudica seriamente al sistema inmune. 

Únicamente basta con realizar una actividad física moderada y nuestro sistema inmune se beneficiará intensamente al aumentar su capacidad defensiva. De ese modo, las células se moverán por el torrente sanguíneo, activándose y produciendo mayor número de anticuerpos y citocinas. 

¿Cuáles son los beneficios del ejercicio en el sistema inmunológico? Aquí te los descubrimos: 

Activar el metabolismo

El ejercicio influye en el metabolismo. La idea es utilizar las grasas para obtener la energía que necesitamos con objeto de mover nuestros músculos y desarrollarlos. De esa manera, los niveles de grasa del organismo se reducen y el funcionamiento del sistema inmune aumenta.

Efecto antioxidante

Como decíamos, solo hace falta llevar a cabo ejercicio moderado, lo que conlleva la producción de enzimas que actúan en los procesos antioxidantes del organismo, particularmente en las células inmunitarias, los macrófagos y los neutrófilos. Una buena parte de los radicales libres están relacionados con la obesidad, que tenderán a reducirse con el ejercicio. 

Liberación de hormonas

Otro de los beneficios del ejercicio físico en el sistema inmunológico es que promueve la liberación de hormonas. Las hormonas actúan en el crecimiento, la reproducción y en las acciones del sistema inmunológico. Esto es así porque los organismos más importantes que forman parte del sistema inmune, como son las células o los ganglios linfáticos, cuentan con receptores para una gran cantidad de hormonas. 

Además, el deporte moderado influye en la producción de cantidades pequeñas de cortisol que reduce la respuesta del sistema inmune para la hinchazón o inflamación sin poner en riesgo su capacidad defensiva. Así, cuando es liberado, puede reducir el riesgo de sufrir ciertas enfermedades inflamatorias como artritis, Parkinson, diabetes, tumores, Alzheimer o infartos. 

Neutralizar el estrés psicológico

A día de hoy sabemos que existe una unión funcional entre el sistema endocrino, nervioso e inmune. El ejercicio influye en el sistema nervioso central, ejerciendo un papel fundamental a la hora de regular nuestro mecanismo defensivo.  

El cerebro suele producir endorfinas durante y después de realizar ejercicio físico. Se trata de sustancias analgésicas naturales que están asociadas a la calma, el bienestar y el alivio, así como al sistema inmune, especialmente en aquellas personas que están habituadas o son propensas a sufrir estrés.

El estrés conlleva un proceso hormonal neuro-endocrino y lo que hace el ejercicio moderado es bloquear su acción en personas sometidas a un continuo estrés psíquico, facilitando así el buen funcionamiento del sistema inmune. El cortisol se activa como consecuencia del estrés y el ejercicio conlleva su descenso.

Los científicos no saben con seguridad cómo el ejercicio hace que las hormonas del estrés desciendan. Sin embargo, existen muchos indicios de que en ello interviene la producción de las hormonas de la felicidad o de la alegría. Estás endorfinas se producen al hacer ejercicio, reduciendo así el estrés crónico y bloqueando la secreción de adrenalina y cortisol

La conexión entre el sistema endocrino, sistema nervioso y el inmune es un hecho comprobado. De hecho, un mismo estímulo puede unir a estos tres sistemas interdependientes. 

Activación de células inmunocompetentes

Otro de los beneficios del ejercicio físico en el sistema inmunológico es que posibilita la  expansión de células inmunocompetentes. Las células inmunocompetentes son expandidas a través de la sangre con mayor facilidad gracias al efecto del ejercicio, que aumenta la frecuencia cardíaca y el volumen de los capilares a través del bombeo de más sangre. Además, hace posible que multitud de células inmunes de ganglios que están adheridas se despeguen de las paredes vasculares. 

Mientras practicamos deporte, por tanto, se produce el aumento de la concentración en sangre de las células inmunocompetentes, lo que aumenta su movilidad y el hecho de que puedan acceder de forma más sencilla a los microbios que se encuentran en los tejidos o en el torrente sanguíneo. 

Permite la activación de células inmunocompetentes

El ejercicio también conlleva cambios de carácter funcional en las células inmunocompetentes. Así, las células aumentan sus capacidades secretoras de linfocinas, con lo que se producen más anticuerpos. Diversos estudios han demostrado que las personas que hacen ejercicio moderado pueden presentar una mejoría significativa en la funcionalidad de células NK y linfocitos. 

Con el ejercicio también aumenta la inmunoglobulina de tipo IgA en la sangre y en las mucosas, lo que significa una capacidad funcional superior de linfocitos B y células plasmáticas.

Cómo influye el ejercicio al sistema inmunológico según la edad

Cómo influye el ejercicio al sistema inmunológico según la edad

Como ya hemos mencionado, no hace falta hacer ejercicio intenso para fortalecer el sistema inmunológico. Basta con hacer regularmente ejercicio de intensidad moderada para obtener beneficios por partida doble: el deporte actúa sobre las células inmunocompetentes mediante intermediarios químicos como las citocinas o las hormonas, y también facilita su circulación por todo el organismo  a través del torrente sanguíneo.

La actividad física realizada conlleva mejoras en las condiciones de salud, beneficiando con ello al sistema inmune. De ese modo, es posible controlar el nivel de obesidad y reducir efectivamente el grado de estrés psicológico. 

Fortalecer el sistema inmunológico protege frente a tumores e infecciones, retrasando el envejecimiento en personas mayores al mismo tiempo que evitamos diversas enfermedades crónicas. 

En resumen, podemos decir sin miedo a equivocarnos que el ejercicio físico conlleva múltiples beneficios en nuestra salud y fortalece el sistema inmunológico, independientemente de nuestra edad, aunque lo hace muy especialmente en el caso de personas jóvenes y en mayores. 

A continuación vamos a resumir la forma en la que influye el deporte dependiendo de la edad: 

  • En las personas jóvenes, el sistema inmunológico produce diversos beneficios en el organismo y previene la obesidad, que actualmente se está extendiendo cada vez más entre la población más joven. Las funciones del organismo se ven afectadas en el caso de las personas jóvenes sedentarias que no realizan ningún tipo de deporte, incluyendo también al sistema inmunológico. 
  • En el caso de las personas mayores, su estado de salud es más vulnerable y , por tanto, son más propensos a las infecciones. Por esa razón, a la hora de protegerse de diferentes enfermedades de tipo viral, lo más recomendable es la práctica de deporte. Es una manera de fortalecer las defensas, que con el paso de los años se van deteriorando por el desgaste sufrido. 

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