Cada vez hace más calor, y como cada vez que cambiamos de estación, nuestra alimentación se debe adaptar a las nuevas temperaturas. O almenos así es como debería ser. Cuando hace mucho calor es habitual que tengamos menos hambre y que se nos cierre el estómago. El cuerpo, con su sabiduría, también nos pide comidas más ligeras y frescas. No obstante, hay una serie de errores muy comunes que debemos evitar a toda costa. También hay una serie de consejos que pueden ser muy útiles a la hora de planificar nuestras comidas en verano. ¿Quieres saber qué conviene comer cuando hace mucho calor? En este artículo de Welthy te lo explicamos.

Qué evitar comer cuando hace mucho calor

Como hemos dicho, nuestro cuerpo se adapta y nos pide comidas más frescas y con más agua. El problema es que a veces no lo interpretamos bien y elegimos productos que pueden ser contraproducentes. Uno de los casos más claros es en el tema hidratación, donde mucha gente opta por refrescos o incluso alcohol. Estos productos no solo producen el efecto contrario al deseado, sino que además son perjudiciales para nuestra salud. Si ya estás cansado del agua, en este artículo te explicamos cómo hacer distintos refrescos saludables para el verano.

Más allá de esto, la lista de alimentos que debemos evitar durante los meses calurosos la podemos intuir con simple sentido común. Debemos tener claras una serie de premisas:


· Cuanto más sólido sea el alimento más tiempo tardaremos en digerirlo.

· Cuanto más caliente esté el alimento más tiempo tardaremos en digerirlo.

· Cuanto más aderezado, especiado o cuanta más salsa tenga, más tardaremos en digerirlo.

· Cuanto más procesado esté, más tiempo tardaremos en digerirlo.

Así pues, tomando estas reglas como referencia podemos evitar sopas y cremas calientes, pasta con salsa, platos picantes, frituras y productos procesados… Todos estos son alimentos que nos darán calor. Elegir bien nuestra comida puede ser la diferencia entre una tórrida noche de insomnio o una placentera siesta estival.

Cremas frías de verduras

¿Qué conviene comer cuando hace mucho calor? Indudablemente, las cremas frías. Como no, en este artículo no podía faltar el rey de la mesa en el verano: el gazpacho. Además de esta crema fresquísima, también podemos optar por otros tipos como el salmorejo o el ajoblanco. Si quieres innovar, también puedes probar de hacer gazpacho de remolacha, de sandía o de melón. Y como no, debes probar de hacer nuestra receta de gazpacho light.

Quizás porque estamos muy acostumbrados a él, no somos conscientes de lo perfecto que es el gazpacho. Es una comida perfecta cuando tenemos poca hambre, algo habitual en verano. Es muy saciante, refrescante y además es altamente nutritivo. Del mismo modo, podemos otras por otras sopas o cremas frías de verduras, como por ejemplo de zanahoria, puerro o calabacín. Las cremas de verduras, a diferencia de los batidos de fruta, tienen muy poca cantidad de azúcar. Esto hace que podamos comer casi tanta como queramos sin que afecte a nuestra salud ni a la báscula.

Ensaladas

Ya hemos hablado de las maravillas de las cremas, pero no hace falta triturar la verdura para tener un magnífico plato de verano. Las ensaladas son otro de los alimentos perfectos para tomar en esta época estival. No solo son refrescantes, sino que son rápidas de hacer, muy hidratantes, y están deliciosas.

Uno de los grandes problemas de las ensaladas es la falta de imaginación. Hay gente que se pasa toda la vida sin salir de la lechuga, tomate, olivas. Y claro, así es normal aburrirse. Hay infinidad de productos que podemos añadir a nuestras ensaladas para hacerlas distintas y más saciantes. Legumbres, hierbas como menta o albahaca, frutas, frutos secos, nuevos aderezos, quínoa… La cantidad de combinaciones que se pueden hacer es inabarcable.

Quizás el principal problema de las ensaladas es que son poco saciantes, y al cabo de las horas podemos tener hambre y cometer algún pecado culinario. Es por eso que añadir productos como las legumbres a nuestras ensaladas pueden darle esa consistencia extra que nos evite viajes posteriores a la nevera.

Quesos frescos

Ya sea en ensaladas, solos o acompañados de una tostada, los quesos frescos son un alimento perfecto para el verano. El de burgos, mozzarella, burrata… son un aporte de proteína refrescante ideal para esta época del año. El yogur o el kéfir también son un complemento ideal. Acompañados de fruta o cereales pueden ser un refrescante desayuno o cena. Hay que tener en cuenta que este tipo de quesos y lácteos tienen casi un 70% de agua, por lo que sin duda son un alimento muy hidratante.

Legumbres

Incomprensiblemente parece que las legumbres las reservemos únicamente para el invierno. La realidad es que estos alimentos pueden ser muy versátiles. Es absurdo utilizarlas solo en potajes y guisos. Las legumbres pueden ser utilizadas en ensaladas (lentejas, por ejemplo). También se puede hacer hummus de garbanzos o de lentejas, un snack light ideal para estos calurosos días. Finamente, las judías se pueden servir en una ensalada fresca con cebolla y tomate, perfecta para el verano.

Fruta

Ya hemos hecho un repaso sobre lo que conviene comer cuando hace mucho calor, pero en esta lista no podía faltar la fruta de temporada. Aunque puede parecer algo obvio, la realidad es que mucha gente no es consciente de lo refrescante y deliciosa que puede ser la fruta en esta época del año. En verano, así como en las otras estaciones, es importante consumir siempre fruta fresca y de temporada (como hacemos en Welthy en todos nuestros platos).

Aunque todas las frutas son buenas y nutritivas, la realidad es que hay una serie de frutas de temporada que por sus cualidades son ideales para el verano. En este grupo destacan el melón y la sandía, que por su alta cantidad de agua son un producto perfecto para refrescarnos. Otra idea divertida para comer fruta y refrescarse es hacer saludables helados o granizados caseros. Simplemente debemos congelar la fruta que deseemos y, posteriormente triturarla. Dependiendo de la textura que queramos la podemos convertir en un helado o en un granizado.

Ahora que ya sabes qué conviene comer cuando hace mucho calor ya no tienes excusa. Disfruta del verano y, ¡Buen provecho!