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Por qué no me apetece hacer deporte

Por qué no me apetece hacer deporte

21/04/2022 Última modificación: 16/02/2023

¿Te resulta muy duro ponerte la ropa de deporte y salir entrenar cada día? Si la respuesta es sí, no estás solo porque hay muchas personas que sienten esa misma pereza que tú a la hora de hacer deporte. Sin duda, los resultados obtenidos en nuestro cuerpo son un aliciente, pero a veces no es una motivación suficiente para vencer la pereza y ponernos a ello. Sea como sea, practicar deporte mejora la autoestima y reduce el estrés al generar endorfinas. Sin embargo, es necesario tener paciencia porque los efectos no son inmediatos, sino que se ven con el paso del tiempo. Es por eso que en el siguiente artículo de la Welthy Magazine te explicaremos por qué no me apetece hacer deporte y qué causas hay detrás de ello, de modo que sepas identificarlas y poder vencerlas. ¡Atento!

¿Por qué no me apetece hacer deporte?

¿Por qué no me apetece hacer deporte?

Predisposicion genetica

Aunque no lo creas, diversos estudios han demostrado que existe una predisposición genética que nos impide hacer deporte con el entusiasmo que nos gustaría. Nuestros antepasados sometían sus cuerpos a jornadas de caza muy intensas y además eran nómadas, trasladándose de un lugar a otro. Esta situación les obligaba a descansar y encontrar momentos para guardar su energía. Por tanto, la idea de que exista una perspectiva evolutiva no parece tan descabellado. 

El instinto del ser humano es ahorrar energía. En aquellos momentos era necesario trabajar muy duro para salir de cacería, lo que no siempre resultaba sencillo a la hora de tener el equilibrio perfecto entre las calorías aportadas y las consumidas. Como es lógico, la tecnología nos ha facilitado mucho la vida y actualmente no necesitamos hacer tal esfuerzo físico, podemos encontrar comida simplemente abriendo la nevera y no tenemos la necesidad de hacer largas jornadas de caza. No obstante, hemos heredado aquellos instintos y reposamos pese a no estar en continuo movimiento. 

Causas psicológicas

Ahora bien, no todo se debe a un tema biológico, pues también nos resulta complicado hacer frente a las situaciones incómodas experimentadas a la hora de hacer ejercicio físico. En este caso se trata de una cuestión meramente psicológica y tanto el sacrificio como los dolores musculares, el frío, los sudores y el hecho de sentirnos sin aliento, a veces pesan más que nuestra voluntad. 

Para evitar dejar de hacer ejercicio, tenemos que pensar que estas situaciones incómodas son temporales. El cuerpo humano se adapta fácilmente a las experiencias, más aún si sabe que existe una recompensa de por medio.  En este caso, la recompensa es una mejora evidente de nuestra salud y estado físico.

Hábitos familiares

De igual forma, nos influye la realidad vivida, y tanto la educación como la cultura influyen a medida que vamos creciendo. Esto significa que si nadie de nuestro entorno ha practicado nunca deporte, resulta más difícil sentirnos atraídos hacia ello. En el caso contrario, es decir, unos padres que habitualmente practican deporte harán que el niño lo incorpore a su vida como algo implícito. 

Motivación

Otro elemento que condiciona nuestras ganas de hacer deporte es la motivación. Las personas solemos ser impacientes y querer resultados rápidos. Al saber que esto no es posible y que los resultados conllevan cierta voluntad, disciplina y sufrimiento, aparecen las dudas y vacilaciones acerca de si merece realmente la pena. 

Todo lo explicado anteriormente no significa que no existan algunas personas más perezosas que otras, o que no exista cierta predisposición a la actividad por naturaleza.

¿Cómo recuperar las ganas de hacer deporte?

¿Cómo recuperar las ganas de hacer deporte?

Si quieres hacer deporte , pero aun así te cuesta empezar, es conveniente seguir algunos consejos especialmente indicados por los entrenadores deportivos. Si los sigues conseguirás motivarte. ¡Son estos! 

  • Buscar un compañero para practicar deporte. Si quedas con un amigo o un familiar para ir al gimnasio o entrenar, te resultará más fácil vencer la pereza que te impulsa a quedarte en casa. El simple hecho de quedar con alguien nos lleva a forzarnos a ir. 
  • Establecer objetivos o una motivación. Hacer deporte sin un objetivo claro no resulta recomendable. Por contra, debemos proponernos algo que nos motive y que nos haga ilusión, como puede ser ganar una carrera u obtener un vientre plano y firme con ayuda de un entrenador personal. 
  • Evitar metas poco realistas. Si los retos a superar son sumamente complicados, al final el desánimo triunfará. Por eso es necesario establecer objetivos adecuados para ir alcanzándolos poco a poco. De esa forma, no podemos optar por una clase de spinning de alto rendimiento si nunca antes nos hemos subido a una bicicleta.
  • Practicar un deporte que nos divierta. Si el ejercicio es entretenido y lo pasamos bien, será mucho más fácil vencer a la pereza. Además, existen tantos deportes diferentes que no resulta demasiado complicado encontrar algo que nos guste. 
  • Escuchar lo que nos diga el cuerpo. Si nuestro cuerpo se siente agotado, lo aconsejable es descansar y dejar el entrenamiento para otro día. De ese modo estaremos más descansados y el ejercicio resultará más satisfactorio. Ahora bien, no debemos confundir el cansancio con la apatía, que está asociada a la pereza, algo que sí podemos vencer fácilmente.
No me gusta hacer ejercicio pero quiero bajar de peso

No me gusta hacer ejercicio pero quiero bajar de peso

Si te preguntas si puedes perder esos kilos de más sin necesidad de hacer ejercicio, decirte que sí es posible pero cambiando tus hábitos actuales. Muchas personas no pueden hacer deporte por falta de tiempo, lesiones o simplemente porque no les gusta. Es indudable que el ejercicio físico nos ayuda a adelgazar, pero también es importante optar por una dieta sana y equilibrada

Una persona activa quemará más calorías que otra sedentaria, lo que contribuye a perder peso, pero eso no significa que sea estrictamente necesario. Muchos expertos aseguran que a la hora de adelgazar, el ejercicio contribuye con un 20% a la pérdida de peso, mientras que el 80% restante depende de la dieta. De esa manera, seguir una alimentación adecuada es más eficaz que el ejercicio, en el que es necesario desempeñar una gran actividad para quemar las calorías que necesitamos para perder peso.

Si quieres adelgazar, es necesario consumir menos calorías de las quemadas. Si comemos menos y seguimos una dieta sana, no tendremos que quemar tantas calorías por otro lado. Ciertamente, el ejercicio ayuda a perder peso y mantenerlo. De hecho, nos ayudará a quemar el exceso de grasa que no puede eliminarse únicamente a través de la dieta. Un ejemplo de ejercicios que puedes hacer los encontrarás en el artículo sobre ejercicios para hacer sentado en una silla.

La idea es buscar un ejercicio que nos guste sin tener que correr o levantar pesas. Por ejemplo, dando un paseo, haciendo yoga o bailando. Al añadir está práctica a nuestra rutina, las posibilidades de mantener el peso correcto el día de mañana aumentan.

En cualquier dieta de adelgazamiento que se precie existen una serie de recomendaciones a seguir. En primer lugar, es importante no saltarse el desayuno para evitar tener más hambre el resto del día. También es clave comer a horas regulares y decantarse por la fruta y las verduras que, además de ser saciantes, son fuente de fibra.

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